sábado, 21 de agosto de 2010

CANDY CANDY PARTE II

A Candy, Leyhood le parecía una mansión vacía. Las blancas rosas del amanerado Anthony habían sido extirpadas de raiz para que la blondie sonsa no trajera a colación ningún solo recuerdo, el mínimo, es más, William alias Albert se había encargado de que toda evidencia sentimental desapareciera. Claro que fue ayudado por su montalbán digo su asistente personal, George. Georgie era el hombre de confianza, el handy man, el portapliegos, contrataba matones e incluso se tiraba a William de vez en cuando. A decir verdad William siempre lo amó. Pero la pregunta es: a qué hombre en la comarca no amó William o penetró o fue penetrado lo que fuere?

En cuanto a Candy, no había rosa, invento, refrán o pene que pudiera consolarla, si bien es cierto tomó la decisión de casarse con el patriarca de la familia Andry por despecho. Tenía dos años de casada y sólo la desfloraron en la noche de bodas. Estos 48 meses al lado de Willy le hicieron entrar en razón y darse cuenta que había una vida fuera de Leyhood. Ya no habían rosas blancas que le recordaran el nombre de Dulce Candy, no había ser humano que le recordara su cumpleaños un 15 de Mayo, esa mansión le traía mucha ambivalencia de sentimientos, su primer vals, los días de rodeo en el rancho de Tom y recuerdos de Anthony y del ni siquiera culminar sus estudios en el colegio San Pablo. Tantos rostros pasaban por su mente que ni tiempo tenía para pensar en los Leagan. Pero Albert insistió en vivir allí. Dejó de ser una simple enfermera para pasar a atender a su esposo el cual si no estaba en casa tiraba en el granero sabe Dios con quién y del mismo sexo, obvio ya sea el jardinero, el cartero, el lechero.

Ya era hora de cambiar. Ahora le tocaría vivir la vida antes que ésta la viviera y dejar de ser la estúpida del barrio, la niña idiota que dejaba que todos la dañaran, harta de dar siempre la otra mejilla decidió no dar nunca más la cara para ser abofeteada. Tantas penas? es justo esto para Candy? claro siempre mereció su suerte por tarada pero ya esto tenía que tener un fin. Todos los meses Willy le extendía un cheque para que fuera de compras e hiciera lo que realmente quería con el dinero. Pero ya las hormonas habían revoloteado en su cabeza y eso ni el dinero se lo podía dar a menos que saliera de esa prisión e incursionara en otra vida en la ciudad. De pronto algo increíble pasó: a Candy le dio un poco de malicia y decidió que ya era hora de joder a todos aquellos que en el pasado la aplastaron.
Qué idiota fui!! se decía, pero hoy nace la nueva Candy White. Ya el apellido de mierda de William se lo pasaba por el culo esbozó una sonria maliciosa frente al espejo. En estos momento solo un nombre rondaba su mente: TERRY, claro.

Oh, Clink, le decía a su coatí, ya es hora de que viaje a Londres, esto no es vida. Sentada sobre su sábana de seda comenzó a maquinar. Algo que raras veces había hecho a menos que fuera para alguna idea inocente de colegio. Ya era hora de tomar lo que era suyo, ir detrás de su hombre y no aguantar a la loca de su marido que luego de 2 años de matrimonio, una cachada de medio pelo con eyaculación prematura y cuartos separados, no tenía derecho alguno de estar a su lado, buscaría nuevamente su destino. Claro que la plata de la Willie ayudaba y ella vería la forma de arreglar todo este problema. Candy sólo pensaba en lo estupida que fue en aquel verano en Escocia al no haber besado más tiempo a Terry y obvio sin cachetada de por medio. Luego su encuentro en Manhattan había sido un fiasco, también debí besarlo en la estación del tren y debí besarlo siempre, se decía le otrora rubia idiota. Y el peor de todos los recuerdos como nosotros sabemos el haberle dejado a Susana la coja al cuero de TERRY. Eso no tenía perdón ahí si se graduó con honores en cojudez. Y así recordó lo animal que había sido y la cantidad de oportunidades que rechazó.aquel abrazo en que ella deja ir a Terry al lado de la coja Susana en su estupidez de dejarle el camino libre. Su vida amorosa había sido una mierda.

Toc toc, entró al cuarto Dorothy, a quien Candy contrató por un buen sueldo para que dejara a los Leagan:
Candy! se te antoja pasear esta tarde?
Si, Dorothy, acompáñame a la ciudad necesito comprar ropa nueva. Cabe recalcar para quellos que no recuerdan que Terry en algún momento fue a buscar a Candy dispuesto a irse con ella, pero albert se encargó de cagarles el plan.

La carroza se estacionó frente a una tienda de lencería finísima. Una vez dentro de la tienda se acercó una vendedora:
¿La puedo ayudar con algún modelito?
ELISA????? AMBAS SE MIRARON A LOS OJOS Candy!, se decía Elisa para sus adentros, la odio la odio la odio maldita ahora ella tiene dinero y yo no. Quién diría que mi otrora mucama ahora es su asistente personal.
Estoy de compras Elisa, te acuerdas como era eso??? Te acuerdas que ni vestidos querías prestarme?? Pues ahora yo puedo comprarme lo que me da la gana, le comunicó Candy a su ex rival. Debo decirte que nunca dejarás de ser una dama de establo, respondió Elisa con su recurrente speech.
Oh, Elisa, eso ya no me importa ahora yo soy rica y tu pobre. Ahora atiéndeme o hago que te despidan!., culminó Candy y sin tiempo para escuchar las cojudeces de la loquita salió llena de paquetes.

Archie ya había asumido su homosexualidad en Londres, a decir verdad la zorrona de Annie y la loca volvieron luego del almuerzo de camaradería a Londres para terminar sus estudios, Patty, en su defecto no quiso regresar al colegio San Pablo y partió a Nueva York con sus padres. Tras terminar sus estudios ambos ingresaron a la universidad de Cambridge, pero Annie ya no toleraba las mariconadas de Archibault por lo que decidió terminar su relación con él y comenzar a frecuentar a un grupo de nuevos amigos. Se escribía poco con Candy.
Una tarde saliendo de la universidad:
Annie, quieres acompañarme a una reunión de actores no quiero ir sola, le preguntó su ahora mejor amiga quien estudiaba Artes en Cambridge.
Habrán hombres solos? atinó a preguntar la perra.
Por supuesto amiga, ven para que olvides a Archie.
A decir verdad a Archie ya lo olvidé hace tiempo.

La loca de Archie nunca diose cuenta de lo mala amiga que había sido Annie. Hasta este momento Candy le había perdonado todo como ignorarla, dejarla en un orfanato, Annie era una chica dulce pero tenía un corazón oscuro. Era una mezcla de bondad y negatividad que nadie había podido notar. De alguna manera su distanciamiento con archie le ayudó a que su yo maldito emergiera de las bondades que ya tenía que poner a dormir para estrenar su nueva personalidad. Se había sentido todo el tiempo presa de este sentimiento y sus celos con Candy la martirizaban porque en el fondo Annie odiaba a Candy. Se hacía la cojuda pero era más perra que las arañas y más zorra que las gallinas una pendeja a carta cabal.

En dicha fiesta se encontraba Terry algo alcoholizado y ni bien entraron a la casa no dudaron en tomar una copa de chanpagne que el mozo les había alcanzado.
¿De quién es la fiesta?
Se la están haciendo a un artista que es famoso pero que también tiene fama de alcohólico. Dicen que tiene una mujer coja y que el es un bonbón. Todas están tras de él.
No digas, respondió Annie, intuyendo de quién se trataba, como decía a ésta no se le escapaba nada. Tras tragos y alegría Terry tomó del brazo a Aniie y le dijo para bailar una pieza. Ambos se miraron a los ojos y Terry la sujetó de los hombros:
Has venido con Candy? le dijo desesperado.
Annie lo miró y respondió: He venido sola, y ahora Candy es feliz al lado de William. Supiste que se casaron?, no podía dejar de soltar semejante veneno, y la verdad Terry, agregó la pedigree, son muy felices, terminó por hundir la daga con estilo.
Continuaron bailando y Annie lo tomó del cuello en señal de que esa noche nadie más bailaría con Terry.

continuará...

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