Corría desesperada y adolorida. Daba tumbos sin rumbo alguno pero huyendo. El turbante que llevaba en la cabeza y cabe recalcar que no estaba puesto sobre la cabeza, sino que se lo habían colocado de tal manera que le llegaba al cuello. no sabíamos si se lo habían colocado se lo habría colocado. Los orifiicios para los ojos eran pequeños, no faltaba una caída o tropezón. Finalmente cayó cual saco de papas al piso aterrizando sobre sus gordas nalgas y recotada contra una pared se preguntó: ¿por qué? con voz melancólica aparte de solloza.
Luego, comenzó a recordar temorosa:
Hola, como te llamas?
Kety
Eres bonita?
Mi cámara está malograda no puedo conectarla. De dónde eres?
Y así la mujer se las ingeniaba para cambiar de tema.
Este era el modus operandi de Kety, ella distraía a los hombres con alguna otra pregunta.
Pasaba la semana en que chateaba con la futura víctima y entre artimañas y distracciones y envío de foto falsa era como lograba concertar una cita en casa del escogido para tener una noche de cheese and wine.
Pobre Kety tenía que valerse de engaños para conocer a un hombre. Ya no perdía tiempo en fotoshops porque había tanto que cambiar en el rostro y en todo el cuerpo que más fácil era engañar en la pantalla y con foto falsa. Esa semana se encargaba de calentar al hombre a través del chat para que el gran día sea definitivo y la pudieran poseer sin preguntarse nada.
Mario como se llamaba el estafado no dudó en ir a comprar unos vinos, unos quesos de cabra y cambozola importados para no quedar mal, todos sus vinos eran Reserva y ya no le importaba el postrecito porque sabía que Kety se lo daría
No creo que la huevona sea fea y que la foto sea falsa; se preguntaba mientras que degustaba el queso que le daría a su futuro date.
Pobre Kety, no sabía lo que era jugarse con la ilusión arrecha de un joven de casi 30 años, o quizá si. Parece que la mujer tenía que valerse de cualquier jugarreta con tal de poder ser penetrada aunque con furia, desencanto, asco y arrechura. No importaba si se trataba de un pene sumamente disgustado. Excesivamente disgustado.
A estas alturas algunas personas se habían congregados alrededor de la mujer quejumbrosa tirada sobre el cemento.
Llegó a la puerta de su cita. No se permitió ni que la recogieran por el riesgo de poder ser empujada del carro a la mitad del camino. Tocó el timbre y el boso le sudaba.
Quién es? respondió una voz varonil y feliz.
Soy Kety.
Sube, respondió Mario. Al abrir la puerta de su depa, el hombre preguntó temeroso de quien se trataba, temeroso de escuchar la respuesta desgraciada y con la utópica esperanza que la mujer se hubiera equivocado de piso.
Quién eres disculpa?
Soy Kety, respondió sin convicción
El corazón del hombre comenzó a latir más rápido. De pronto se sintió imbécil, estúpido, tarado, desolado, amargado, enfurecido y antes que más adjetivos calificativos pudieran agobiarlo le tiró la puerta a la cosa que tenía parada frente a él. Respiró profundamente antes de cometer una locura con el cuchillo de los quesos, pero nuevamente respiró, exhaló y nuevamente abrió la puerta.
Allí se encontraba la rastrera aún parada y sujetando en las manos una tartita de maracuyá.
Pasa, ya había abierto un buen vino. Kety pasó antes que el individuo cambiara de idea y le esbosó una sonrisa de gracias, perdón y si quieres puedes follarme por mentirosa.
No había cerrádose la puerta y la insolente osó: podrías servirme una copita por favor?
Sírvetelo tú, que tengo que hacer una llamada, le respondió ahora el maquinador hombre.
ESTA HISTORIA CONTINUARÁ...
, y sin dudarlo dejó la puerta de su depa abierto para que cuando subiera por el ascensor entrara directo a la sala.
, como si el agresor no hubiera podido verla a la cara
jueves, 17 de junio de 2010
lunes, 7 de junio de 2010
UNA CLIENTE DIFICIL PERO CON RAZON
Una tarde Marita decidió recibir su cumpleaños en un recomendadísimo restaurante en Barranco. En realidad el lugar estaba en un estratégico y lindo lugar ubicado donde anteriormente se levantadba La Ermita. Hacia arriba se podía observar el puente de los suspiros con enamorados y amigos caminando por ahí. Eso era para los que se sentaban en la terraza cuya reservación había que hacer previamente. Uno respiraba aire fresco, podía conversar amenamente sin escuchar el ruido de andentro que tenía una barra cuadrada, mesas, sillas y hasta espacio para bailar. No le faltaba nada aunque para Marita, lo más importante en un restaurante o pub eran: EL TRAGO Y LA COMIDA que aún no habían sido ni bebidos ni degustados.
Qué otra cosa podría pedir uno para calentar motores que no sea un rico pisco sour bien frío que esperaba llegara de color blanco en señal que acababa de ser licuado con la cantidad perfecta de sus ingredientes y vertido al vaso adornado non gotitas de amargo de angostura y que poco a poco el trago vaya cambiando de color siguiendo el curso de los minutos, se hacía la idea Marita.
"Señorita, venga, por favor un par de pisco sours", pidió el futuro estafado
Su esposa observaba todo el local en señal de aprobación, mientras esperaba su pisco sour para poder brindar. De pronto a medida que se acercaba la waitress a la mesa trayendo en sus manos dos vasos tamaño tipo vaso cervecero de una pinta, la sonrisa en la mujer se fue desdibujando poco a poco. Una vez puestos los jarrones sobre la mesa, los clientes notaron con más detalle que el líquido que parecía limonada hecha con azúcar rubia (por el color) y la espuma que yacía sobre este líquido era como esa espuma que trae el mar y deja en la orilla, no era necesario probar ese veneno para darse cuenta que era el peor pisco sour que Marita había visto en toda su puta vida. Tuvo que degustar esa cosa para poder sentenciarlo y al sorber casi escupe lo que había entrado a su boca.
"Han utilizado limones viejos.?" o podía creer la catadora.
"Lleveze esas garrafas de pisco sours y por favor tráiganos un verdadero pisco sour."
La muchacha entró y encima osó demorarse. Fue entonces que la catadora de aguas sucias decidió entrar y justo se encontró con la mesera. Esta le daba de probar el pisco a los meseros que por ahí se encontraban preguntándoles si les parecía malo. Como si la insolente muchachita no entendiera por qué este par de clientes devuelve el trago. Marita quedose pasmada pues cómo podría este chica poner en duda su paladar.
"Disculpa mamita, dile aquí al señor barman que simplemente que prepare dos pisco sours como tienen que ser porque eso que han llevado a la mesa es intomable.
Pues nuevamente salió la muchachita con los vasos en la mano.
"Pobre, se decía Marita, su madre nunca le enseñó a que cuando viene visita hay que ofrecer el café o la gaseosa o el agua mineral en azafate y con servilleta" "Oh pero qué pienso!".
El rostro de los nuevamente estafados se convirtió en risa al ver que habían traído la misma mierda, pero no porque fuera la misma, sino porque habían preparado otro par de pisco sours de la misma manera que visualmente uno se espantaba.
"Definitivamente, el pisco sour no es lo suyo"acotó la dueña del santo y rápidamente no dudo en pedir:
"Me traes un vodka con jugo de naranja?"
"inmediatamente, señora" contestó la mesera
Había transcurrido como 45 minutos y bueno Marita esperaba que por por el precio de dicho vodka, mínimo trajeran el vodka con hielo y la jarrita con jugo de naranja natural, la soñadora no había terminado ni de alucinar su segundo trago cuando sorprendentemente apareció la mesera con un azafate y con el segundo trago de la noche.
Al ver el color anaranjado crayola que tenía el vaso tuvo que beber una cuarta parte de sorbito para poder reclamarle:
"Disculpa, no tendrás jugo natural?"
No solo de caja, dijo la cholita oronda.
"Mamita, yo creí que por lo que pagaba me traerías la naranja del huerto y me la exprimirían delante mio para ver como aquel jugo natural caía directo a mi vaso" la cliente ya había alucinado propaganda de jugo de caja.
La mesera no entendió un carajo de la descripción irónica de la cliente.
"No te preocupes me traes una Cristal helada?" demandó sin convicción Marita.
La mujerzuela soltó una sonrisa y acotó:
"No tenemos Cristal, se nos acaba de terminar pero hay Peroni y Cuzqueña."
Marita se rió diciéndose: "No puedo creer esto ahorita salen Damián y el Toyo detrás de un arbusto.
Pidiose una cerveza importada y sólo esperó a que la comida pudiera compensar este mal momento ya que para cuando ella estaba tomando su cerveza, ya casi todos sus invitados estaban sentados alrededor.
Continuará esta historia...
Qué otra cosa podría pedir uno para calentar motores que no sea un rico pisco sour bien frío que esperaba llegara de color blanco en señal que acababa de ser licuado con la cantidad perfecta de sus ingredientes y vertido al vaso adornado non gotitas de amargo de angostura y que poco a poco el trago vaya cambiando de color siguiendo el curso de los minutos, se hacía la idea Marita.
"Señorita, venga, por favor un par de pisco sours", pidió el futuro estafado
Su esposa observaba todo el local en señal de aprobación, mientras esperaba su pisco sour para poder brindar. De pronto a medida que se acercaba la waitress a la mesa trayendo en sus manos dos vasos tamaño tipo vaso cervecero de una pinta, la sonrisa en la mujer se fue desdibujando poco a poco. Una vez puestos los jarrones sobre la mesa, los clientes notaron con más detalle que el líquido que parecía limonada hecha con azúcar rubia (por el color) y la espuma que yacía sobre este líquido era como esa espuma que trae el mar y deja en la orilla, no era necesario probar ese veneno para darse cuenta que era el peor pisco sour que Marita había visto en toda su puta vida. Tuvo que degustar esa cosa para poder sentenciarlo y al sorber casi escupe lo que había entrado a su boca.
"Han utilizado limones viejos.?" o podía creer la catadora.
"Lleveze esas garrafas de pisco sours y por favor tráiganos un verdadero pisco sour."
La muchacha entró y encima osó demorarse. Fue entonces que la catadora de aguas sucias decidió entrar y justo se encontró con la mesera. Esta le daba de probar el pisco a los meseros que por ahí se encontraban preguntándoles si les parecía malo. Como si la insolente muchachita no entendiera por qué este par de clientes devuelve el trago. Marita quedose pasmada pues cómo podría este chica poner en duda su paladar.
"Disculpa mamita, dile aquí al señor barman que simplemente que prepare dos pisco sours como tienen que ser porque eso que han llevado a la mesa es intomable.
Pues nuevamente salió la muchachita con los vasos en la mano.
"Pobre, se decía Marita, su madre nunca le enseñó a que cuando viene visita hay que ofrecer el café o la gaseosa o el agua mineral en azafate y con servilleta" "Oh pero qué pienso!".
El rostro de los nuevamente estafados se convirtió en risa al ver que habían traído la misma mierda, pero no porque fuera la misma, sino porque habían preparado otro par de pisco sours de la misma manera que visualmente uno se espantaba.
"Definitivamente, el pisco sour no es lo suyo"acotó la dueña del santo y rápidamente no dudo en pedir:
"Me traes un vodka con jugo de naranja?"
"inmediatamente, señora" contestó la mesera
Había transcurrido como 45 minutos y bueno Marita esperaba que por por el precio de dicho vodka, mínimo trajeran el vodka con hielo y la jarrita con jugo de naranja natural, la soñadora no había terminado ni de alucinar su segundo trago cuando sorprendentemente apareció la mesera con un azafate y con el segundo trago de la noche.
Al ver el color anaranjado crayola que tenía el vaso tuvo que beber una cuarta parte de sorbito para poder reclamarle:
"Disculpa, no tendrás jugo natural?"
No solo de caja, dijo la cholita oronda.
"Mamita, yo creí que por lo que pagaba me traerías la naranja del huerto y me la exprimirían delante mio para ver como aquel jugo natural caía directo a mi vaso" la cliente ya había alucinado propaganda de jugo de caja.
La mesera no entendió un carajo de la descripción irónica de la cliente.
"No te preocupes me traes una Cristal helada?" demandó sin convicción Marita.
La mujerzuela soltó una sonrisa y acotó:
"No tenemos Cristal, se nos acaba de terminar pero hay Peroni y Cuzqueña."
Marita se rió diciéndose: "No puedo creer esto ahorita salen Damián y el Toyo detrás de un arbusto.
Pidiose una cerveza importada y sólo esperó a que la comida pudiera compensar este mal momento ya que para cuando ella estaba tomando su cerveza, ya casi todos sus invitados estaban sentados alrededor.
Continuará esta historia...
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